Aterrizamos en Fortaleza el lunes. Desde entonces
todo paisano que nos encontramos nos hace las mismas preguntas. ¿Qué le
pasa a la selección? ¿Podrán ganarle a Brasil?

Encontrar la
respuesta indicada a ambos cuestionamientos es tarea complicada. Sobre
todo por los antecedentes inmediatos y las declaraciones al término del
juego ante Italia.
Cómo pensar que existen argumentos suficientes
para ganarle a Brasil si llevas muchos partidos jugando a lo mismo y no
encuentras soluciones. Muchos dirán que el Tricolor estuvo cerca de
empatarle a una poderosa selección italiana. Pero eso es sólo por las
bondades del futbol.
La realidad es que México debió perder por
más el domingo anterior en el Maracaná. Los italianos fueron muy
superiores y, si no fuera por el grandioso momento de
Corona y la poca contundencia de los azzurri, estoy seguro que hubiera sido un marcador escandaloso.
Pero
eso a lo mejor no es lo más alarmante. El problema es que si analizamos
los últimos partidos, nos encontramos un resultado que lo explica todo.
Falta de variantes, nula idea, poco entendimiento colectivo y un
rendimiento flojo de sus individualidades.
Cuesta trabajo entender
cómo, en tan poco tiempo, este equipo dejó de ser aquel que practicaba
un futbol brillante ante cualquier rival. Sin miedo, sin temor, con
personalidad y carácter, todo lo contrario a lo que
Salcido dijo de este tricolor que se desmorona.
Es predecible el equipo de
Chepo.
Lo sabemos y los rivales saben mejor a qué juega. Es repetitivo al
intentar atacar por los costados, su desarrollo depende mucho de lo que
hagan los volantes por fuera.
Se ha vuelto una constante en cada partido que
Javier Hernández pierda la referencia de ataque por la desesperación de no tener balones. Y es que si
Guardado,
Aquino o
Barrera no generan las jugadas suficientes, es muy difícil que
Chícharo pueda definir.
Esta
selección, más allá de lo poco que presentan sus once titulares, no
tiene variantes. Faltan revulsivos que vengan de la banca y entreguen
soluciones. Además del desarrollo futbolístico, debemos mencionar lo que
reflejan los jugadores en sus declaraciones.
Lo que dijo
Salcido
debe explicarnos mucho de lo que está viviendo este grupo. Volver a
tocar el término “miedo” en una competencia tan importante es alarmante y
nos retrocede muchos años.
Aunque nada es imposible en el futbol,
sabemos que ante Brasil le ha ido bien a la Selección Mexicana en sus
últimos enfrentamientos, pero no encuentro muchos argumentos para poder
pensar que esta selección va a conseguir una victoria. Por más optimista
que quiera ser.
Por supuesto, soy mexicano y me gustaría que el
Tricolor le vuelva a pegar a Brasil desplegando un buen futbol. Pero
simple y sencillamente lo veo muy complicado.